Mi intención en esta foto era fotografíar sólo al perro sentado en el sillón, pero como el perro no me dejó porque se acercaba cada vez que me ponía en posición fotográfica, llegó su dueño a calmarlo, haciéndole cariño en la espalda para que mostrara una buena pose, quizás, ni siquiera una pose, porque las actitudes de los perros son tan genuinas que no estarían contenidas en la palabra pose.
¿El perro será el mejor amigo del hombre? Sólo algunos lo saben.
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